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SONNI AUN

aquí estoy 11 mayo – 10 xullo, 2017 Sala Philip West. Primera planta

Nací en Seoul, Korea y crecí en diversos países del mundo. Llegué a los EEUU a los trece años, y salvo una corta estancia en Venezuela, he estado aquí desde entonces.
Intento que mis obras siempre evoquen un sentido de narrativa porque contar historias es una de las fuerzas más elementales del ser humano. Esto nace de nuestro instinto de encontrar la razón de ser del mundo. Aún así, la narrativa siempre está enredada y casi no se puede descifrar porque siempre entendemos el mundo como algo imperfecto, a través de momentos fugaces que nacen de esa incomprensión. Todo es subyacente a la pregunta y examen constante de nuestra propia piel e identidad, grotesca en su decadencia en marcha a pesar de que, o por eso, es tan bella a la vez.
 Pienso que las primeras piezas son estudios pensativos y meditativos con colores más tenues y una sencillez en la presentación del objeto sobre el fondo. Me gusta pensar que estos objetos y criaturas insólitas son engañosamente silenciosas, con su extrañeza retenida, invitan al espectador a explorar su misterio y, a pesar de eso (o quizás a causa de eso), su misterio evoca un inefable sentido de movimiento. A veces somos más receptivos cuanto más aturdidos. Posiblemente sea correcto que tantas obras lleven el título de "untitled", porque deseo que reflejen nuestra inhabilidad de clasificarlas o de entender tantas cosas o fenómenos diferentes que existen en la vida; nuestro silencio cara a lo que es imposible de comprender.
Las últimas piezas son más vistosas y barrocas, más promiscuas. Buscaba más extravagancia y absurdidad, quería que las obras fueran más operísticas, así que hice que los planos de observación fueran más perturbadores y enrevesados. Pretendía una estructura implícita, un tipo de sistema que sustentara al dibujo, un sistema que   confunda, que no aclare.
Intento crear el concepto de que varias capas de narrativa se cuenten a la vez, a través de entrelazar diversos estilos visuales.  Aunque esto ya estaba presente en las primeras obras, en estas últimas pretendo elevar aún más el contraste y el tira y afloja entre los diferentes medios, como la aspereza del lápiz de color, la flojedad de la acuarela y la rebuscada tensión de la tinta.
Considero a mi obra como poemas visuales que juegan con un lenguaje visual, como ocurre con poemas   tradicionales escritos. Estoy igualmente interesada en el lenguaje en sí, sea escrito o visual, ya que existo en la historia que se está contando (o que no se está contando).
Igualmente, al crear capas tan complicadas, quiero que la obra refleje parte de nuestra confusión existencial, como es el mundo en el que vivimos, con tantas contradicciones, información paralela y estímulos sensoriales. A veces hay referencias a la cuadrícula, que es un guiño tanto a la historia del arte como a nuestra vida contemporánea, en la cual el material inorgánico y la tecnología crecen simbióticamente con cosas hechas de carne donde el límite entre lo no orgánico y lo orgánico se están descomponiendo gradualmente. Aún así en los títulos para las últimas piezas, opté por títulos que provienen de  un escenario emocional implícito y específico, como si fueran oraciones sacadas de algún cuento. Haciendo esto persigo que el observador se sumerja, in media res, en la imaginación de un escenario emocional, a veces llamando la atención con una ridícula especificidad en la manera en que se escribe el título. Pretendo que todas las imágenes visuales y agitadas queden ancladas en estos textos, y que los textos, a veces, se froten  contra el grano de las imágenes y que generen más absurdo. Pero que, en otras ocasiones, aumenten la emoción que ya existe en la obra, hacer resonar algo que parece ser mera brizna.
Sonni Aun